Ya perdoné errores imperdonables.
Intenté sustituir personas insustituibles y olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné de personas que pensé que nunca me decepcionarían, pero también yo decepcione a algunas.
A veces abracé para proteger.
Rei cuando no podía.
Ya hice amigos que creo que son eternos.
Ya amé y fui amada, pero también fui rechazada.
Ya amé y no supe amar.
Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos.
Pero fallé muchas veces.
Ya lloré oyendo música y viendo fotos.
Ya llamé solo para escuchar una voz y me apasioné con una sonrisa.
Ya pensé que moriría por tanta tristeza.
Tuve miedo de perder a alguien especial, y termine perdiendolo, pero sobreviví.
Y todavia vivo; llena de errores y defectos.
23 noviembre 2010
18 julio 2010
17 julio 2010
14 julio 2010
Es como cuando una persona tiene que subir cinco escalonsitos bajos, y otra, un sólo escalón, pero que tiene la misma altura que los otros cinco juntos. La primera, no sólo superará esos cinco peldaños, sino centenares e incluso millares de peldaños más, y su vida habrá estado llena de esfuerzo y de sentido, sin embargo ninguno de los escalones que tuvo que subir, será tan importante para él como fue para el otro aquel único gran escalón, que fue el primero y cuya altura era tal que ni siquiera con todo su esfuerzo la pudo superar, y por lo tanto no pudo seguir subiendo. No puede subirlo, pero tampoco puede olvidarse de que existe.
02 julio 2010
20 mayo 2010
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